Swinger

“Reglas de oro” de las parejas swinger.

Si estáis pensando en explorar los “misteriosos placeres” del mundo swinger, debéis saber algunas cosas que evitarán que “a la larga” podáis tener problemas.

Por problemas, no quiero decir que este estilo de vida os vaya a causar problemas. De hecho es todo lo contrario. Puede reforzaros y provocar una unión entre vosotros como jamás hayáis imaginado.

¿Todos podemos ser swingers?

No. El swinger es para las parejas sexualmente sanas, es decir, que tienen una sexualidad rica, que juegan con sus fantasías, que no tienen que esconderlas y que sienten comodidad entre ellos como para dar un paso más. Me refiero a que si en tu pareja hace un año que no tenéis sexo no podéis decir ‘seamos swingers’. Meterse en este mundo con la idea de hacer algo osado para salvar a una pareja en crisis es el peor remedio que se les puede ocurrir, porque en este estilo de vida hace falta mucha comunicación para no pasar un mal momento.

En este sentido, el swinging actuará como un catalizador. Es decir, si os iniciáis en este mundo para salvar problemas de pareja, en realidad acabará acelerando vuestra destrucción. Si por el contrario, sois una pareja unida, habéis sabido construir una pareja sólida, con vuestras propias dinámicas, reglas y maneras de relacionaros y, en definitiva, sois una pareja con una unión especial, potenciará vuestra complicidad y os aportará unos lazos más profundos y otra manera de apreciar el amor, la afectividad y, por supuesto, el sexo.

¿Qué pasa si uno de los dos quiere probar y el otro no?

Otra de las reglas de oro es no presionar a nadie y eso incluye a tu pareja. Hay hombres que llegan sin decirle a sus mujeres a dónde están yendo. Creen que porque se tomaron unas copas y surgió la idea, es suficiente. El problema es que cuando llegan a un club se encuentran con que la mujer no quiere y todo termina mal, muchas veces con llanto y discusiones. Cuando alguien se siente libre de presiones y con la seguridad de ir a su ritmo, se animará a ir experimentando porque tiene la tranquilidad de saber que su pareja no va a dejarla a la deriva si algo no le gusta. Para nosotros, ese cuidado con nuestras parejas es fundamental porque entre las mujeres la idea del sexo grupal aparece como algo que si comentan a sus parejas, van a pensar mal de ellas.

¿Puede alguien celoso ser swinger?

No. Por eso, es muy importante informarse bien antes. Una de las preguntas que surgen a menudo, especialmente del lado de las mujeres es: ¿Qué pasa si le termina gustando más ella que yo? Para que eso no pase los dos tienen que tener la misma motivación, que es disfrutar. Pero si uno ocupa el lugar hegemónico en la pareja y el otro va para complacerlo y no perderlo, es probable que aparezcan unos celos insoportables y que uno quede encantado y el otro se quede mirando cómo su pareja disfruta con otra persona. Hay otra norma importante: cuando se da el encuentro, es importante no manifestar demasiados elogios y ganas desmedidas hacia alguien de la otra pareja. Mi sugerencia es no hablar de más. Que nadie pase a ser una amenaza a la pareja.

Punto aparte merece mencionar que cuando surgen los celos, con toda probabilidad son fruto de las inseguridades del que los padece, y no por motivos reales de la otra parte de la pareja.

¿Qué pasa si alguien de una pareja se involucra sentimentalmente con un integrante de la otra?

El swinger exige que se trate de parejas estables, muy consolidadas y unidas. Por eso, una de las reglas es evitar cualquier actitud que pueda atentar contra esa estabilidad. Es decir, no tomar actuaciones que pretendan involucrarse sentimentalmente.

¿Cómo se dan los primeros pasos?

Una de las claves para evitar malos momentos es saber en qué lugar encaja cada uno. Por ejemplo, están las parejas soft que hacen todo menos tener sexo con penetración: pueden sólo mirarse o también tocarse, besarse y llegar hasta el sexo oral. En las parejas full se puede hacer intercambio con penetración. Están también los switch que pueden aceptar o no la penetración en sus encuentros. Y están los solos, que los llamamos ‘terceros’ y que van a los encuentros porque muchas parejas no buscan parejas sino hacer tríos.

Una vez que se ingresó al mundo swinger ¿Se puede contar abiertamente?

Uno de nuestros mandamientos es “no hablarás del estilo de vida swinger con quien haya manifestado que no le interesa este tema’. La razón es que si le contamos a una pareja de amigos y queda espantada, pueden creer que otros amigos en común también son swingers. Además, si le cuentas a una pareja de amigos y uno se engancha con la idea de probar y el otro no, les provocarás un problema de pareja que ellos no buscaron.

En este video puedes ver un ejemplo de cómo entrar de manera errónea en el mundo swinger por carecer de la unión necesaria entre la pareja.