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El crucero swinger en Mallorca

Cada vez más está de moda planificarse unas vacaciones donde la ropa sea opcional, y el vivir experiencias y sensaciones con otras personas haga de nuestros días de descanso una vivencia especial. En los últimos años han proliferado los cruceros destinados a personas que viven con su pareja el mundo swinger. El puerto de Palma recibió este miércoles al buque ‘Azamara Journey’ en un viaje para intercambio de parejas denominado Desire Montecarlo Cruise. La práctica del swinging o intercambio de parejas, habitual en multitud de clubes y hoteles desde hace años, también se ha sumado a unas vacaciones en alta mar. Una modalidad publicitada para parejas desinhibidas y amantes de las emociones fuertes durante toda la travesía.

El ‘Azamara Journey’ es un crucero de pequeño tamaño en comparación a otros cruceros dedicados a este estilo de vida que surcan los mares, diseñado con un carácter íntimo.

Este miércoles día 25 llegó a Mallorca con 674 pasajeros, de diversos países de origen. Algunos de ellos se apuntan a esta opción no como practicantes activos sino por el carácter abierto de la experiencia.

A lo largo de la travesía, de una semana de duración, además de Palma se visitan los puertos de Mónaco, lugar desde conde partió, Portofino, Saint Tropez o Ibiza, para terminar en Valencia y Barcelona en un viaje lleno de “placer erótico exclusivo para parejas y donde la ropa es opcional”. A bordo, los encuentros íntimos se limitan a zonas concretas del buque, complementado por un seductor entretenimiento. Se ofrecen eventos eróticos en un ambiente que promete “encender las pasiones y provocando alcanzar el límite del placer en una experiencia más allá de la seducción”.

Una pasajera nos cuenta: «La experiencia está siendo fantástica, es un crucero exclusivo y muy rumbero. Cada noche tenemos fiestas temáticas y de disfraces. Entre los swingers hay dos variantes. Por un lado están los que intercambian su pareja. Por otro lado están los practicantes del soft swing, es decir, un intercambio sexual suave, sin práctica del coito». Así lo explicó Lisesset, una mujer de Miami que iba acompañada por su pareja, Glenn, un piloto de avión. Glenn por su parte afirmó que «Es la primera vez que hemos estado en un crucero así y ha sido increíble».