Viajes

Swingers en Miami

Aprovechando que seguramente os gustaría realizar algún día en vuestras vidas un crucero swinger de los muchos que se realizan por el Caribe y teniendo en cuenta que la mayoría parten de la envidiable ciudad de Miami, Florida, vamos a ver algunas de las curiosidades que se mueven en el ambiente Lifestyle por allí, ya que las costumbres son ligeramente diferentes.

¿Qué hacen distinto en Miami?

Los dos locales más concurridos de la ciudad, aunque hay otros muchos, son:

VELVET
 
y TRAPEZE
 
 
Pero ojo, porque si vas de primeras te podrás sorprender, porque en estos dos locales hay que ser miembro y pagar una cuota anual para poder entrar.
No tienen licencia para bebidas, así que el alcohol te lo llevas de casa. Se trata de otro modelo de negocio con el que funcionan muchos de los sitios de intercambio por esa parte al oeste del mundo: la membresía.

En cualquiera de los dos principales clubes de Miami, el Trapeze y el Velvet, es necesario pagar por la pertenencia al club, con cuotas anuales o trimestrales. Aunque en determinadas fiestas, se ofrecen entradas con descuentos para visitarlos.

Sin ofertas, los precios de la membresía anual están alrededor de los US$ 200 – 250 para parejas, o entre US$ 100 y 50 para un trimestre. En el caso de hombres solos, como es lo usual, los precios se disparan bastante. O, también como suele pasar, en el caso de mujeres solas se reduce hasta ser casi un 10% (unos US$ 20 – 25 anual) del precio para parejas. “Oferta y demanda”, que llaman.

El detalle está en que aparte de esta membresía, se paga también por entrar. Las tarifas son muy parecidas a las de Europa: entre US$ 45 y 85, dependiendo del día de la semana. El precio incluye el uso de todas las instalaciones del local y un buffete de comidas con cena y desayuno.

La comida está muy bien, variada y fresca, tanto a la noche como a la madrugada. Pero ¿y el alcohol? Pues resulta que ninguno de los dos principales clubes de intercambio de Miami tiene licencia para venderlo, así que ¡hay que traerlo!

Al entrar, le ponen tu número de membresía a las botellas que traes y tú mismo te encargas de llevarlas a cualquiera de las barras que hay en los locales. Hay tres barras en ambos locales, una de las cuales está dentro de la zona donde está la acción.

Basta con acercarse a la barra y decir el número de miembro para que una simpática y guapa camarera, vestida con medias, pantalones muy cortos y un escote importante, te sirva tu bebida a tu gusto. El agua y los refrescos se venden aparte, a precios cómodos, y se suele dejar una propina. Eso sí, lo que no te tomes te lo llevas o se pierde, porque no lo guardan ni una noche, como sí hacen en sitios como Le Glamour, (aunque para eso hay que comprarles a ellos la botella a precios desorbitados).

Como detalle adicional, un comentario sobre la idiosincracia de una ciudad donde se encuentran dos mundos muy diferentes. El Velvet es un local situado al sur de Miami, donde la cultura dominante es la latina. Mucha salsa y ritmos caribeños en la música. La gente es más abierta y te habla con más naturalidad. Miran mucho, evaluando el físico y la vestimenta, y abundan los cuerpos de gimnasio, la silicona y el exceso de colores y maquillaje. Hay más exhuberancia.

El Trapeze está en la zona norte, cerca de Fort Lauderdale, y su clientela es más anglosajona. Se habla más inglés y la música tiende un poco más a lo electrónico y lo pop. Le gente es más reservada, con ropa sexy pero sobria, y cuerpos más normales. Hay más timidez, y en la zona de la barra y la pista de baile hay menos acción explícita. En cualquier caso, depende de los gustos.

La decoración no es nada del otro mundo, sin ser desagradable. Sencillamente, había poco que destacar. Oscila entre el punto de sofás y camas ibicencas, y el rojo y negro tradicional. Ambos locales cierran a las cuatro de la mañana, al estilo de los clubes del norte de Europa. Tienen buena clientela, aunque en Miami son más comunes, y por cierto muy abundantes, las fiestas privadas. No me extraña, teniendo en cuenta lo grandes que son las casas allí, y la gran cantidad de piscinas y jacuzzis que hay en ellas…

En fin, no en vano es una de las comunidades más abierta y multicultural de los EE.UU., con una impresionante comunidad latina y caliente. Además, se encuentra allí el golfo de México, país donde se encuentra una de las mayores comunidades swingers del mundo.

¿Qué opinas? ¿Crees que este modelo de negocio funcionaría en los locales de nuestro país