Swinger

El Swinger y la “santa” Inquisición

Si bien no existe unanimidad sobre los orígenes de la práctica swinger, la presunción histórica apuntaba como origen en los Estados Unidos en los años sesenta, cuando algunos miembros del Ejército norteamericano, al pasar largos períodos de tiempo, a veces de años, fuera del hogar, consentían que sus compañeros y mejores amigos hicieran visitas de carácter sexual a sus esposas en su ausencia con el fin de que éstas no se vieran en la necesidad de serles “infieles” a sus esposos, al considerar que la relación sexual resultante era consentida por el cónyuge.

Asimismo, se sabe que un aporte importante al despliegue masivo del fenómeno swinger fueron las comunidades hippies, entre las que se promovía un alto grado de libertad en las relaciones sexuales y de pareja, y se toleraba el poliamor o pareja abierta, donde una persona podía tener más de una relación de carácter sexual alterna a su relación de pareja estable, bien fuera por separado (liberales) o junto a su pareja (swingers)

Ahora bien, si es cierto que esta práctica tuvo orígenes en situaciones particulares, esta se ha ido transformando y adoptando en diversos contextos socioculturales en los cuales cada comunidad de adeptos swinger la ha desplegado de manera particular.

Sin embargo, lejos de que el swinger sea un estilo de vida procedente de los Estados Unidos, se han encontrado datos que confirman que el intercambio de parejas es una práctica mucho más antigua. Tanto que te sorprenderá.

El nudismo, el intercambio de parejas y el vegetarianismo, fueron “herejías” perseguidas por la Santa Inquisición

Durante más de cuatrocientos años, la “santa” Inquisición estuvo vigente en España. Era un Tribunal de excepción creado por la Monarquía, que estaba legitimado por la Iglesia, y que era competente en los casos de herejía, llamados delitos de laesa maiestatis (lesa majestad – lesión o agravio contra la majestad).

Desde el siglo XV hasta principios del XIX aquel que cometía un delito de herejía estaba cometiendo el crimen más grave de los que se podían consumar porque se atentaba directamente contra el propio Dios.

Y Dios era la fuente misma del poder, por lo que afectaba al Estado y, en consecuencia, al Rey, ya que éste había sido elegido por el Altísimo.

Así se entendía entonces.

Fueron numerosas las herejías que en aquellos tiempos desafiaron el dogma, la verdad absoluta y revelada, construida por los representantes del Santo Oficio.
 
Entre los delincuentes «en materia de fe», que así se denominaban, se encontraban los limosneros, los magos, los adivinos, los blasfemos, los excomulgados, los apóstatas, los judíos, los sarracenos y, en resumen, todos los infieles.
Algunas prácticas curiosas que eran delito de herejía

Los adamitas, que imitaban la desnudez de Adán, viviendo en comunidad desnudos hombres y mujeres, lo que hoy denominaríamos colonia nudista.

Los tacianos, que detestaban la carne, o sea que eran vegetarianos.

Los nicolaítas, que tenían la costumbre de intercambiarse las esposas, siguiendo el ejemplo de Nicolás, cuya hermosa mujer se ofrecía a quien la deseara con el consentimiento de su esposo, mientras la esposa del otro se ofrecía a su vez a Nicolás.

El nombre se menciona dos veces en el libro del Apocalipsis.​ Nicolás era uno de los Siete (diáconos) de la primitiva Iglesia de Jerusalén, con la misión de supervisar la distribución de los bienes y alimentos.

Aparte de lo que está escrito en el libro de la Revelación acerca de la agrupación de Nicolás, no se sabe nada más sobre ella, sus prácticas y sus enseñanzas, las cuales fueron condenadas por la iglesia como consecuencia de la oposición de tan sólo algunos de sus diáconos; ni tampoco se conoce su origen y desarrollo. Estas enseñanzas hacían referencia al “comportamiento inmoral” y a la idolatría de los israelitas que fueron tras estas prácticas y las enseñanzas de Balaam. Podría indicarse similitud entre estas y las de la agrupación del diácono Nicolás, pero en Revelación se hace una distinción entre ambas.

Los nicolaítas por tanto, eran conocidos en las ciudades de Éfeso y Pérgamo. Varios padres de la Iglesia, incluidos Ireneo, Hipólito, EpifanioTeodoreto, también mencionan a este grupo, señalando a Nicolás el diácono como origen de la corriente swinger, y por tanto, acusado de supuesta “herejía”, ya que entre los siete diáconos de la iglesia de Jerusalén existían diferentes formas de entendimiento de la iglesia y de lo que ellos “autorizaban” o no para sus fieles.

La comunidad de Éfeso fue alabada a causa de su oposición a los nicolaítas, mientras que la comunidad de Pérgamo es acusada de permitir las prácticas del intercambio de esposas y esposos. A esta comunidad se le reprocha el “pecado” en el que los israelitas cayeron por Balaam, esto es, el de la fornicación entre parejas y el de participar entre ellos en las comidas ofrecidas a los ídolos y también por adoptar tales prácticas como enseñanzas. La misma comunidad es ciertamente aludida en las palabras del ángel a la comunidad de Tiatira: “Tengo unas pocas cosas contra ti, que toleras que tu propia mujer Jezabel, que se llama profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a que cometan fornicaciones con ella y a comer de cosas sacrificadas a los ídolos”

El fin último de las penas que imponían los Tribunales del “Santo Oficio” —que no eran Justicia ordinaria— no era otro que aterrorizar al pueblo, amenazándolo con penas terribles e infamantes, extendiendo las penas a los descendientes, e incluso sancionando a los muertos y a los ausentes.

Sin embargo, la aplicación de la pena de muerte ante el delito de herejía no fue introducido hasta el siglo XIII por el emperador Federico II, acogiéndose al código teodosiano y justiniano, considerando la herejía equiparable al crimen de lesa majestad. En 1231 el papa acogió esta consideración Excommunicamus. Por lo que el nicolaísmo (corriente swinger) comenzó a ser perseguida como herejía por la iglesia católica.

Lo cuenta muy bien Ricardo Juan Cavallero en su libro «Justicia Inquisitorial».

¿Y cómo se financiaba la Santa Inquisición?

Pues con la confiscación de los bienes de los herejes cuando eran detenidos, o de las limosnas que los denominados «reconciliados», aquellos supuestos herejes que habían salvado la vida por los pelos, se veían obligados a dar al Santo Oficio para reconciliarse con la Iglesia.

Limosnas que eran, en realidad, multas, y que los condenados pagaban muy gustosos, conscientes de haber salvado la vida y la mayor parte de su patrimonio.

Existía sin embargo una alternativa para poder seguir practicando el nicolaísmo, adamismo o tacitanismo, entre otros… y era pagar en forma de impuesto o de bula. Con ello quedaban excluidos del delito de herejía.

Es curioso, cuando menos, que pagando, nada de esto era “pecado”.

Sorprendente, ¿verdad? Quién iba a decir que el estilo de vida swinger venía desde la antigüedad.